dijous, 22 de setembre de 2016

Huye sin mirar atrás

Luis Leante

El coche fue alcanzando más velocidad y empezó una aventura que jamás pensé que viviría a mis quince años. Cuando vas a cien kilómetros por hora dentro de un coche, sientes que lo que se mueve es el mundo de ahí fuera y no tú. Pero, cuando vas a ciento veinte y no llevas cristales porque alguien ha reventado de un disparo las dos lunetas, te sientes como si te hubieras lanzado en paracaídas desde la estratosfera sin botellas de oxígeno.

1 comentari:

  1. És un llibre interessant, molt fàcil de llegir amb vocabulari fàcil. El tema és molt curiós (un segrest que s'acaba convertint en una amistat). I per tot això li poso un 9!

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